Echar de menos, duele.
FIN
Han pasado tantas cosas que no sé por dónde empezar. Frase mítica dónde las haya, y por desgracia, muy cierta.
Supongo que, a veces, la vida te coloca en lugares que nunca habías imaginado, y cuando eso pasa, arrastra todo lo que hay alrededor. Supongo que de eso se trata la vida. Y también supongo que esto solo acaba de empezar.
Y para repetir los supongo, supongo también que no podemos hacer nada. Que hay cosas que no están a nuestro alcalce, y de nada sirven los "¿y por qué a mi?", ni las lamentaciones tan inevitables como inservibles.
También supongo -parece que tengo que buscar un diccionario de sinónimos-, que en estos casos, hay un nexo común, -tiempo y paciencia-, tiempo para saber cómo evolucionan las cosas, paciencia para encontrar la calma tan necesaria como imposible de alcanzar, y una última cosa, esperanza. Porque sin ella, estamos realmente acabados.
En este nexo de unión, hay algo todavía más importante, el poder de los que hay detrás, el soporte de tu vida cotidiana. Porque precisamente, tu vida cotidiana, es lo que desaparece cuando el huracán arrasa con todo, y precisamente eso, es lo que querás recuperar.
Encontrar ese anclaje en la tempesta, será tu ancla para no caer al vacío, aún más. Si tienes la suerte te tener, al menos, uno de esos anclajes cotidianos, no dudes, amárrate bien, y déjate cuidar. Créeme, es más importante de lo que puedas creer. Es uno de los elementos más necesarios para aguantar.
Porque sí, a veces, solo podemos aguantar. Un poco más.
Ahora, estoy saliendo de la gran embestida, pero aún no llego a ver la orilla. Supongo (una vez más) y deseo, que más pronto que tarde, vuelva a tocar tierra, y que la cotidianidad regrese, y que los supongo se conviertan en certezas.
El otro día (siempre es el otro día) estuve reflexionando sobre qué es peor, un enfado o una decepción, y definitivamente llegué a la conclusión de que un enfado, por muy grande que sea, acaba por pasar, pero la decepción es mucho más profunda, simboliza un paso más allá del enfado, un grado más de la explosión que lo provocó.
La decepción juega con la tristeza y tiene más probabilidades de quedarse dentro de ti, de jugar con tus neuronas y hacerse un hueco entre tu memoria, tu alma y tu estómago, ahí dónde se quedan las cosas que verdaderamente duelen.A veces nos pasamos media vida siguiendo la corriente de todo y todos los que van pasando por nuestra vida, sin atrevernos a ponerles freno, a abrir los ojos.
Secarse por dentro
Esperar a que todo pase
Quererlo con ganas
Intentarlo
Amar(te) como si fuera la primera vez.
.........................................................................
Hoy he vuelto a soñar contigo.
Ya van dos veces este mes.
Será que agosto se termina
y que en otra vida
estaría a punto de verte.
Será que nunca te he olvidado,
y que siempre vuelves a mí,
de mil formas,
sin motivos
pero vuelves,
y lo haces de nuevo.
Y el corazón vuelve
a quebrarse,
y el alma se hace
más pequeña.
Pero vuelves,
y regreso a aquel patio de colegio,
donde te vi por primera vez,
donde soñé,
donde imaginé un mundo
que nunca llegó.
Vuelvo al lugar donde
me atreví a confesarte
mi amor preadolescente
donde en una carta
te contaba mi verano,
donde volví a verte
cuando creía que ya
no iba a hacerlo más,
donde mi corazón dio
cientos de vuelcos.
Hoy he vuelto a soñarte,
y estabas igual,
y seguías siendo tú,
y seguía siendo yo.