viernes, abril 08, 2022

No tengo tiempo

Y de tanto repetirnos 
que lo importante no era 
las veces que nos viéramos
sino la calidad del tiempo
que nos dedicáramos,
dejamos de vernos,
de sentirnos,
dejamos de estar,
y cada una de las ramas de nuestro árbol
terminó por marchitar.



martes, enero 18, 2022

El zarandeo del alma

Respira,
cierra los ojos
escucha tus latidos,
espira
suelta 
suéltalo todo,
abre los ojos,
mírate
ahí estás
eres tú
no hay otra
aunque tengas
cientos de caras
aunque vivas
cientos de vidas,
espira
suelta
suelta la carga
levanta tu cara
suelta la carga
sonríete,
una leve mueca
y luego abrázate,
mece tu cuerpo
sacude tu alma,
espira
suelta tus brazos, 
zarandéalos,
vuelve a mirarte
¿sigues ahí?

Solo tu tienes la respuesta


lunes, enero 03, 2022

Se hace camino al escribir

Comenzar el año
intentando volver a escribir
debería ser un buen comienzo.

El propósito se construye haciendo,
o como dijo Machado
se hace camino al andar,
pero a veces
dejas pasar demasiado tiempo, 
y te olvidas hasta de volar.

Y no está tan mal, 
volver a parar,
y mucho menos,
volver a intentar,
y aquí estamos,
improvisando frases
mientras mi mente
camina más rápido
que mis manos,
mientras alguien 
que está dentro de mi
me dicta,
mientras escribo
sin parar, 
mientras vuelvo
a respirar.

Feliz año, 2022, ¡felices momentos!

lunes, septiembre 13, 2021

¿Enfado o decepción?

El otro día (siempre es el otro día) estuve reflexionando sobre qué es peor, un enfado o una decepción, y definitivamente llegué a la conclusión de que un enfado, por muy grande que sea, acaba por pasar, pero la decepción es mucho más profunda, simboliza un paso más allá del enfado, un grado más de la explosión que lo provocó.

La decepción juega con la tristeza y tiene más probabilidades de quedarse dentro de ti, de jugar con tus neuronas y hacerse un hueco entre tu memoria, tu alma y tu estómago, ahí dónde se quedan las cosas que verdaderamente duelen.

La mayoría de las decepciones vienen porque presuponemos o esperamos algo de alguien o cuando pasa eso que no nos esperábamos que nos hicieran.

Y no, no creo que siempre sea responsabilidad nuestra por esperar algo de alguien. No seamos cínicos, vivimos en sociedad, todos esperamos algo de alguien, así que esa no es la mejor manera de evitar la decepción porque al final siempre vas a acabar esperando algo, por muy mínimo que sea. Y además, ¿qué hay de malo en esperar algo de alguien? ¿Ocaso el problema no estará en otra parte?

Por supuesto que dependerá de cada circunstancia, situación, persona y que forma parte del aprendizaje, del saber con quién podemos o no contar, quién está ahí o quién solo se arrima cuando el interés llama a su puerta, que forma parte de la vida y todas esas historias.

La decepción, aunque duela, nos vuelve a colocar en el punto de partida y pone a cada uno en su lugar, nos aleja de esas personas y nos enseña su otro lado.

Y tal vez, no esté mal. Tal vez la decepción sea necesaria para que puedas seguir avanzando.

miércoles, agosto 18, 2021

Cuando cambias la corriente

 A veces nos pasamos media vida siguiendo la corriente de todo y todos los que van pasando por nuestra vida, sin atrevernos a ponerles freno, a abrir los ojos.


No nos engañemos, no es solo inocencia, ni buenísimo. Simplemente es que se nos agotan las fuerzas y la energía y ya no podemos (ni queremos) entrar en luchas dialécticas sin sentido. Así que sin más, lo (o los) dejamos correr. Hacemos como si no doliera, como si no nos hubiéramos dado cuenta y seguimos.

Pero otras un solo simple hecho es suficiente para parar en seco. Para reconocer(te) que no tiene porqué doler, que no tienes porqué aguantar, que no tienes porqué seguir ese camino.

Y paras, aunque estés más inquieto que nunca. Aunque ya no te detengas. Y paras, porque en los pequeños detalles siempre está la grandeza de las cosas. Y cuando no hay detalle, ni grandeza, cuando ya no puedes volver a cerrar esa misma herida otra vez, es momento de reconocer que la corriente también cambia. Y no pasa nada.

jueves, abril 01, 2021

De batallas, pérdidas y (no) victorias

El esfuerzo no siempre lleva a la victoria,
luchar no te garantiza ganar la batalla, 
y no ganar tampoco significa que esté todo perdido.

Aún podemos seguir luchando,
aún volveremos a perder,
aún podemos ganar un paso más,
todavía no es hora de abandonar.

Pero hoy toca descansar,
hoy toca encontrar, de nuevo, la paz,
coger fuerzas para poder continuar.

Hoy toca bajar a los infiernos,
cerrar los ojos,
respirar en calma,
y volver a armarse 
para seguir
como guerrillera
al frente de la batalla.

Hoy toca parar.