martes, agosto 08, 2006

La subjetividad



Yo ya llevaba un buen rato escribiendo Memoria del fuego, y cuanto más escribía más adentro me metía en las historias que contaba. Ya me estaba costando distinguir el pasado del presente: lo que había sido estaba siendo, y estaba siendo a mi alrededor, y escribir era mi manera de golpear y de abrazar. Sin embargo, se supone que los libros de historia no son subjetivos.

Se lo comenté a don José Coronel Urtecho: en este libro que estoy escribiendo, al revés y al derecho, a luz y a trasluz, se mire como se mire, se me notan a simple vista mis broncas y mis amores.

Y a orillas del río San Juan, el viejo poeta me dijo que a los fanáticos de la objetividad no hay que hacerles ni puto caso:

—No te preocupés —me dijo—. Así debe ser. Los que hacen de la objetividad una religión, mienten. Ellos no quieren ser objetivos, mentira: quieren ser objetos, para salvarse del dolor humano.


E.Galeano

Creo que la objetividad es esa cualidad que todos creemos que tenemos, que buscamos pero que nunca encontramos, creo que en ocasiones la objetividad, que intenta acercarnos a la verdad, nos aleja todavía más de ella, porque las realidades están compuestas de personas, de dolores, de recuerdos,..y por muy fieles que queramos ser de los hechos, la interpretación de lo sucedido siempre estará ahí.

2 comentarios:

OaBy dijo...

Hablar de objetividad es hablar de un grado. No se puede decir que algo es objetivo ni subjetivo, porque esta información es incompleta. Se debe decir cuán objetivo es, o cuán subjetivo es.
Es imposible ser completamente objetivo: en el mismo momento en que abrimos la boca para hablar, somos algo subjetivos. Por que hablar o escribir es materializar nuestro pensamiento, y por definición es algo subjetivo. Hasta la abstracción matemática pura tiene cierta subjetividad.

Quijo dijo...

Cierto, la objetividad termina en en momento en que uno abre la boca, y no siquiera eso...a veces basta con un simple gesto, una fugaz mirada.