Demasiados días vacíos, esperando sin apenas darse cuenta, creyendo que el tiempo pararía por ella, pensando que el mundo se había parado en el mismo instante en que ella lo había hecho. Ya no más.El tiempo se ha parado frente a ella y le ha mirado directamente a los ojos:
"Ya basta. Despierta de una vez. Niña de ojos tristes, esta vez lo has llevado demasiado lejos. Despierta, que la vida se te escapa".
Coge aire, aspira lentamente, como queriendo adueñarse de todo el aire de su alrededor, muy poco a poco lo va soltando. Mantiene la calma. Empieza a levantar el labio, intentando esbozar una sonrisa,-demasiado fingida.-piensa para sí. Es un principio. Los principios no tienen porqué empujar con tanta fuerza y sus sonrisas fingidas serán reales dentro de poco.
Empieza a caminar, pensando en todo lo que atrás deja. Sube una a una las escaleras que le llevan a la azotea. Cada paso simboliza a una persona que deja, una sonrisa que logró, una mirada que se clavó en su interior, una esperanza que se quedó a medias - como está historia- unas manos que ya no abrigan, un abrazo que ya no toca a nadie,...Pero también simboliza todos los momentos que pasó con las personas más importantes de su vida, los que estuvieron allí desde el principio, los que aparecieron una noche de verano ( sin previo aviso) y se quedaron, sin ser esperados-espera que se sigan estando-,los que se marcharon sin previo aviso o con acuse de recibo- qué más da cómo fue, si ya no están-, los que del otro lado del océano le recuerdan que otro mundo sí que es posible,-cómo les echa de menos-, los que día a día intentan que sus sonrisas se vuelvan reales y le traen de vuelta a la vida...
Cada paso simboliza un momento, pero... la azotea ha llegado. Vuelve a tomar aire. Hace frío allí arriba. Se coloca fuertemente la bufanda, y la huele...queriendo oler lo que ya no siente. Se va acercando poco a poco. Cada paso más tembloroso...ha llegado. Es el momento. Abajo la gente sigue con su vida. El tiempo sigue pasando, desafiando a todo aquel que se para. Duda. Siempre tuvo vértigo....pero sabe que tiene que hacerlo, que ya no hay más vuelta atrás. Así que suelta el aire quemado que le queda dentro, coge su bufanda sin olor, empieza poco a poco a desatarla, se acerca a las barandillas y por fin....la arroja al vacío.












