martes, enero 12, 2016

33


El año nuevo ya ha comenzado y ya puedo decir que tengo 33. Sí, lo sé, los cumplí hace unos meses, 3 para ser más exactos, pero una no se acaba de acostumbrar a la nueva edad hasta que no llega el nuevo año. Será por eso de ser de finales de año, qué se yo...

El caso es que sí, ya tengo 33 años y es hora de hacer balance o más bien hago balance porque me apetece, porque las cosas no son "cuando toca" o cuando es "hora de...", en realidad, las cosas se hacen cuando uno siente que es el momento, si es que lo siente...

Pero bueno, que me voy por otro lado. Hace mucho que no volvía a casa para escribir, y ya empezaba a echar de menos a esta Ciudad del Viento que se construyó hace ya 10 años...¡10 años! ¡Joder acabo de hacer el recuento y... he flipado! ¡10 años desde que abrí este blog! ¡Toca una década!¡10 años!

Se supone que con esta edad debería de tener o estar haciendo muchas cosas propias de la edad...pero...aquí estamos, más al principio que por el medio de comenzarlas, pero en fin...c'est la vie. Pero bueno, no volví aquí para hablar de estos temas. 

Hace ya 3 años escribí un post sobre los 30, y me apetecía volver a escribir...

Ahora que tengo 3 años más, sigo pensando muchas cosas de las que pensaba cuando recién cumplí los 30, sin embargo, he aprendido otras que no me hubiera gustado aprender ó quizá son enseñanzas que tenía que aprender, y que supongo que era el momento de hacerlo. 

¿De qué hablo? Este último año, he aprendido muchas cosas pero la más importante se podría resumir en una sola frase: "A una persona se le conoce por cómo te trata cuando ya no te necesita". Esta genial frase ha marcado mucho estos dos últimos años, y es que poco a poco, he ido viendo como a medida que "ya no me necesitaban tanto"  se iban alejando, haciendo evidente lo que años atrás sospechaba, y donde llega la segunda lección "por el interés te quiero Andrés". 

¡Joder! Visto así parece que se le tengo jurada a alguien, pero prometo que no es el caso, ni tampoco estoy en plan rollo vengativa ni rencorosa, pero tampoco es cuestión de maquillar las cosas para que quede todo más bonito, porque todo NO es bonito. 

Y es que la primera frase tiene mucho que ver con la segunda, ya que con el paso del tiempo descubres que quién estaba contigo por lo que tu creías amistad o relación sincera y real, resulta que no, que era por puro interés, o por necesidad. 

Y es que, amigos míos, cuando ese tipo de personas, encuentran a otras que cubren otro tipo de necesidades o intereses que en ese momento necesitan, comienzan a desmemoriarse...Y aquí la tercera protagonista de la historia: la desmemoria. 

La desmemoria juega su papel en la vida de todo hijo de vecino, y es que, a veces, los desmemoriados comienzan a olvidar, no consiguen retener en su memoria aquellos años del pasado, donde estuviste, año tras año, en todo tipo de situaciones y circunstancias, en las peores situaciones y en las mejores, para levantarles y estirar de ellos y para celebrar sus alegrías...

Supongo que con el tiempo tendemos a quitar importancia a esas vivencias, a olvidar el pasado y a quitarle importancia a las cosas que realmente nos importaron, comenzamos a no valorar quién estuvo acompañándonos con su presencia y con su tiempo...y dejamos de valorar...

La desmemoria: la desmemoria en la amistad, y en cualquier relación tiene mucho que ver con la política, y es que cuando las cosas van mal, todo el mundo se acuerda para buscar ayuda, pero cuando pasa el tiempo, y uno mejora, nos da igual que le pase al vecino, al pueblo e incluso al amigo...y comenzamos a olvidar, a mirar para otro lado,..."Si no nos afecta es que no está pasando", supongo que pensamos...la desmemoria desvirtúa nuestro pasado, nuestra historia, nuestro presente...y modifica nuestro futuro.

Porque el olvido tiene un precio, y suele ser un precio muy caro. 

Lo más triste de esta doble lección es darte cuando de eso, que sólo estaban contigo por pura necesidad, y se nota...¡vaya si se nota! Supongo que lo bueno es darte cuenta la realidad, abrir los ojos y seguir aprendiendo, que al fin y al cabo, de eso se trata. 

Pero no todo el aprendizaje es malo, ni mucho menos...En estos últimos años, he vivido cosas muy bonitas, conocido a grandes personas, que ahora forman parte de mi día a día y sin  las que no imagino mi vida, seres que se han convertido en imprescindibles, que han dejado su huella y su trozito de mundo en el mío, ...

Otros personas se han ido y seguro que ahora están leyendo esto desde algún lugar de la vía láctea, como dos estrellitas iluminando un trozo de cielo...( las cosas desde que no estáis están un poco raras, todo sigue en pie, seguimos luchando pero nunca será lo de antes). 

Y otra de las lecciones que me ha dado estos 3 años es la distancia. Y es que la distancia ha marcado este último año de mi vida. Es curioso como descubres lo relativo de la distancia, y como alguien que está a miles de kilómetros puedes sentirlo a escasos metros, que no importa ( al menos tanto como pensabas) lo lejos que estés de esa personita, si la sientes cerca.

En fin, podría seguir escribiendo mucho más tiempo, pero ya es hora de salir de esta Ciudad y volver a la realidad, otro día, seguiremos charlando...






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