sábado, febrero 11, 2006

Miradas

Hay muchos tipos de miradas: miradas que pasan inadvertidas, miradas que penetran de un sólo vistazo, miradas que ni sabes que te miran, ...y miradas que nunca puedes olvidar.

Hay personas que hablan con su mirada y otras, en cambio, que necesitan acompañarla de miles de explicaciones. Sea como sea, una mirada dice mucho de una persona.

Mi última "ida de olla" es observar la mirada de la gente mientras estoy en el bus; me detengo en cada persona que tengo enfrente y les miro a los ojos, intentando adivinar que se esconde tras esas miradas escurridizas.
A la gente le da miedo que les mires a los ojos; cuando miras a alguien que apenas conoces a los ojos, su mirada enseguida huye de ti, alejandose...como si tuviera miedo de que adivinaras lo que piensa, como si en su viaje diario dejara volar sus pensamientos más oscuros o íntimos y tuviera miedo de que alguien se los borrara.
Pero, como en todo en la vida, hay excepciones, y hay gente que no te rehuye la mirada, sino que la deja fija, mirandote también...y entonces el viaje en el bus se convierte en un intercambio de miradas y pensamientos de uno hacia otro, sin llegar nunca a intercambiar palabra, pero diciéndolo todo al mismo tiempo. Son esas miradas, que una vez dentro de ti, no puedes dejar de mirar, que te penetran y se quedan ahi, en tu mente, y por muy ilógico que parezca se convierten en miradas familiares, ya no son extraños los que viajan contigo cada día, se convierten en comañeros de viaje y de rutina, en cómplices de anéctodas...en fin, acaban siendo una parte más de ti.

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